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martes, 28 de marzo de 2023

Presentaron un libro sobrela vida de Adelaida Bazán

Adelaida o Adela (así la llamaban algunos), luego de su muerte se transformó en una devoción popular entre los vecinos que de a poco iban conociendo su historia. Al punto tal que su tumba ubicada en el cementerio Cristo Rey de esta ciudad, comenzó a cubrirse con distintas ofrendas dejados por quienes se acercaban a pedirle un favor o realizar un agradecimiento, asegurando que era muy milagrosa.



Pero de ella no se sabía demasiado, solo de su triste deceso a manos de su pareja, quién le quitó la vida azotándola con un látigo que él mismo fabricó con alambres de púas. Su sufrimiento y agonía fueron de tal magnitud que pronto los habitantes comenzaron a llamarla la "Almita Castigada".


"La razones por las cuales decidí investigar sobre la vida de Pía Adelaida Bazán fue para darle una entidad a esta devoción, pero también, y creo mucho más importante, fue la necesidad de reivindicar y hacer justicia con su vida, erradicar algunos rumores mal intencionados con los que tuvo que lidiar su familia y darle el lugar que le corresponde en la historia de nuestro departamento", explicó Eduardo Medina sobre su obra.


El libro de Eduardo Medina, el cual le llevó 7 años terminar, narra la vida de Adela desde su nacimiento, hecho que tuvo lugar en San Carlos lugar donde residían sus padres. Brinda detalles sobre el estilo de vida de la familia, sus problemas económicos y las razones del trasladado de ella y sus hermanos hacia la ciudad de Güemes. "Los vecinos la describían como una mujer de buen carácter, trabajadora y amable que se ganaba la simpatía de todos", dijo el escritor.


La vida no fue muy bondadosa con Adela; ella perdió a su primer marido, con quién se había instalado en Güemes y después se juntó con un ferroviario con quien tuvo una pareja de mellizos. Pero, lamentablemente, el hombre tenía una doble vida, él ya contaba con una esposa y varios hijos en la provincia de Jujuy.


"Teodoro Soriano fue su tercera y última pareja, de quien decidió separarse porque era sumamente agresivo. Este fue quien la asesinó de la manera más cruel que se pudiera imaginar, flagelándola con un látigo hecho de alambres de púas. Adela padeció de dolores insoportables por más de 24 horas antes de perder la vida", reza la obra de Medina.


Para el historiador se trata del primer femicidio conocido en Güemes, donde una sociedad sumamente machista, le atribuía algo de culpa a la mujer por su asesinato. "Soriano dijo que ella se había envenenado y la policía le creyó, a pesar de que la sangre de Adela salía por la puerta de su vivienda hasta la calle y fue asesinada frente a la presencia de sus hijos", dijo.


"Por la presión de las mujeres de esa época, el cadáver fue exhumado siete días después, la autopsia arrojó un claro homicidio y llevó a Soriano a cumplir una condena de cadena perpetua", conluye el investigador.


El libro es muy completo en cuanto a los detalles de toda la vida y muerte de Adela Bazán y descriptivo sobre la vida de las personas de la época.


"Estoy sumamente satisfecho por esta nueva obra que pude presentar, ya que conocí a familiares de Adela, quienes me brindaron valiosos datos, tal como su nieta Carmen Adelaida Moreno. Espero haber logrado hacer justicia sobre la muerte de una persona joven, que se transformó en devoción popular", finalizó Medina.


Adela Bazán fue asesinada un 23 de febrero de 1933, cuando solo contaba con 37 años. El libro fue presentado el pasado viernes 26 cuando se cumplieron 88 años y días de aquel aberrante asesinato.

viernes, 17 de marzo de 2023

GERTRUDIS MEDEYROS, HEROÍNA DE LA PATRIA” (1780 – 1847)

Prologar este libro, resultado de un enorme esfuerzo cuyo resultado es una minuciosa reconstrucción de la vida de Gertrudis Medeyros, es un honor y un placer. El valioso aporte documental realizado nos permite aproximarnos al estudio de una elite propietaria de la tierra, su entramado familiar y fundamentalmente a los avatares de la guerra librada entre 1810 y 1825 en los andes meridionales. Guerra que en un espacio regional adquirió perfiles propios y que a través de la familia Fernández Cornejo y Medeyros recupera el accionar de una mujer a favor de la independencia.



Así, a través de una atenta lectura conocemos la importancia social, económica y política de Juan José Fernández  Cornejo, esposo de Gertrudis, hija del Teniente Asesor del Gobernador de la Intendencia de Salta en tiempos de la colonia, quien demuestra un sólido compromiso con la causa revolucionaria, sufriendo por ello notorios trastornos y la pérdida de sus bienes sin llegar por eso a la pobreza, tal como se comprueba a través de un detenido estudio de su vida a través de más de tres décadas.   

Un aporte fundamental de este libro consiste, sin dudas, en  rescatar el rol de las mujeres en la guerra por la independencia que lejos de la pasividad,  la sumisión y la obediencia atribuidas a la condición femenina, demostraron coraje y decisión en momentos difíciles y de gran violencia y conflictividad política, arriesgando bienes y hasta la vida a favor de una revolución que las tendría como protagonistas, aun cuando el relato histórico de aquella gesta no les haya reconocido plenamente todo su aporte.

Por todas estas razones celebramos la publicación de este libro y esperamos que el mismo contribuya, como seguramente sucederá, a enriquecer el acervo cultural e histórico de nuestra provincia. 


Salta, abril de 2017 -Dra. Sara E. Mata-CONICET- Universidad Nacional de Salta

Autor.EDUARDO MEDINA

jueves, 16 de marzo de 2023

MAUREEN DUNLOP: PILOTO ARGENTINA AL SERVICIO DE LA RAF DURANTE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.

«. . .Sorprendía a todos cuando llegaba porque nadie se esperaba que fuera una mujer, pero ella se sacaba la gorra y le caía la melena por debajo de los hombros», la bella piloto argentina que se encargaba de transportar aviones desde la fábrica hasta las bases. Maureen tiene 85 años (año 2005) y vive en Norfolk, Inglaterra, donde cría caballos árabes. «He tenido mucha suerte –dirá por teléfono –. Yo ya volaba en el Aeroclub de Argentina y cuando cumplí los 20, fue bueno poder ayudar a los ingleses en la guerra. . .».



Maureen Adele Chase Dunlop de Popp nació en Quilmes, cerca de Buenos Aires, el 26 de octubre de 1920. Sus padres fueron el empresario rural australiano Eric Chase Dunlop, que se había ofrecido para la Real Artillería de Campaña durante la Primera Guerra Mundial y que luego fue empleado de una empresa británica para gestionar 250.000 hectáreas de las explotaciones de ovinos de la Patagonia,​ y su esposa inglesa Jessamin May Williams.​ La pareja también tenía una hija mayor, Joan, y un hijo más joven, Eric.

Educada principalmente por su institutriz en las estancias ovinas de la Patagonia,​ Dunlop también asistió al Colegio Santa Hilda en Hurlingham, provincia de Buenos Aires.​ Rodeada de animales, se convirtió en una jinete experta.​ Además, cada mañana corría a la par de los trenes.​

Los tres niños visitaban regularmente Inglaterra. Durante unas vacaciones allí en 1936, Dunlop tomó lecciones de vuelo.​ Tenía 16 años de edad. A su regreso a la Argentina, falsificó su certificado de nacimiento para que le permita continuar el entrenamiento de vuelo, uniéndose al Aeroclub Argentino.

Al estallar la Segunda Guerra, Dunlop decidió apoyar activamente al Reino Unido.​ Para unirse al Air Transport Auxiliary (ATA), las mujeres pilotos necesitaban un mínimo de vuelo en solitario de 500 horas, el doble que un hombre.​ Después de aumentar sus horas a las necesarias, a principios de 1942, Dunlop y su hermana viajaron a través del Océano Atlántico en un buque argentino, país que permaneció neutral la mayor parte de la guerra.​

Mientras que su hermana se unió a la BBC, en abril de 1942 Maureen se unió a la ATA, siendo una de las 164 mujeres pilotos en hacerlo,​ donde alcanzó el grado de primer oficial.​ Entrenada para volar 38 tipos de aeronaves, sus 800 horas posteriormente se registraron en Spitfires, Mustangs, Typhoons y bombarderos como el Wellington.​ Más tarde declaró que su tipo favorito de avión era el De Havilland DH.98 Mosquito.

Inicialmente se unió al No. 6 Ferry Pool en la base de la Royal Air Force en Ratcliffe on the Wreake cerca de Leicester, y luego se trasladó a una base en Hamble, Southampton, donde una fábrica de Supermarine Aviation Works construía exclusivamente Spitfires para la base aérea de Southampton.​ Allí Dunlop debía llevar aviones desde la fábrica hasta las bases militares, probándolos en el camino. En algunas ocasiones se vio obligada a realizar aterrizajes de emergencia por fallos en las aeronaves. En una ocasión aterrizó en un campo después de que el motor de su Fairchild Argus tuviera una error en pleno vuelo,​ y en otra, se le desprendió la cúpula de un Spitfire.​ Además, participó en misiones de salvamento y ambulancia aérea.

Dunlop se convirtió en una chica de portada cuando se publicó una foto de ella apartándose el pelo de la cara después de salir de la cabina de un Fairey Barracuda. Apareció en la portada de la revista Picture Post el 16 de septiembre de 1944, demostrando que las mujeres podrían ser valiente y glamorosas, e integrales para el esfuerzo de una guerra. Su imagen se convirtió en representativa de las mujeres en la guerra. Una novela de Isla Dewar sobre las mujeres de la Segunda Guerra, Izzy's War, utilizó la foto de Dunlop en su portada.

Al final de las hostilidades, Dunlop fue calificada como instructora de vuelo en la base aérea Luton, antes de regresar a la Argentina. Allí instruyó a pilotos de Aerolíneas Argentinas, voló para la Fuerza Aérea Argentina y entrenó pilotos aunque nunca la consideraron aviador militar por ser mujer, y también trabajó como piloto comercial.​ Dunlop, años más tarde, formó parte de la fundación de una empresa de taxi aéreo, volando activamente hasta 1969.

En 1955 se casó con el diplomático rumano retirado Serban Victor Poppin después de conocerlo en una función de la Embajada Británica en Buenos Aires.​ La pareja tuvo un hijo y dos hijas. Luego fundaron un criadero de caballos llamado Milla Lauquen Stud.​ En 1973, la familia se trasladó a Norfolk para criar caballos árabes de pura sangre. Además introdujo los caballos criollos en el Reino Unido.​ Su marido murió en 2000.

En 2003, Dunlop fue una de las tres pilotos femeninas de la ATA que fueron galardonadas con la condecoración «Piloto Maestro de Aire» del gremio de pilotos de aire y navegadores del aire.​

Siempre tuvo la ciudadanía argentina, incluso pese a la Guerra de las Malvinas de 1982.​

Falleció en mayo de 2012 en su hogar de Norfolk.